Son muchos quienes por la naturaleza de su trabajo o por disponer de conexión a internet 24 horas cada vez tienen más problemas para olvidarse de todo en verano.

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Pocas cosas resultan más perturbadoras que una llamada del trabajo para resolver un problema o una duda cuando se está de vacaciones. Aunque las vacaciones son un derecho fijado por ley, la realidad es que el acceso constante a internet y la omnipresencia del móvil cada vez hacen más difícil disfrutar de un descanso pleno. Según una encuesta realizada por el portal de empleo InfoJobs, una de cada cuatro personas asegura conectarse siempre que sea necesario durante sus periodos vacacionales y otros estudios apuntan a que casi el 40% de los trabajadores necesita dos semanas o más para olvidarse del trabajo.

Todo vale a la hora de dejar atrás las responsabilidades laborales: desde cambiar a un móvil que solo permite hacer y recibir llamadas, a eliminar temporalmente las apps de trabajo o silenciar todas las notificaciones. Sin embargo, nada de esto sirve si la otra parte no cumple también con su parte. Tan importante como querer desconectar es que tus jefes o tus compañeros te dejen hacerlo.

En entornos digitales o híbridos en los que la jornada se organiza en remoto, la desconexión es mucho más complicada. Lo normal es que los empleados tengan la sensación de estar siempre conectados. Y no solo es una percepción, ya que según la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y de Trabajo (Eurofound), las personas que teletrabajan habitualmente tienen más posibilidades de sobrepasar el máximo de horas semanales.Cuando el jefe no respeta el derecho a desconectar